La Organización Mundial de la Salud utiliza el término salud sexual, y reconoce que una sexualidad tomada de forma natural, sin añadir miedos, prejuicios, obligaciones…, aumenta su efecto de bienestar y salud en el cuerpo reequilibrando al ser humano.

Pero es importante aclarar que estos beneficios sólo es posible disfrutarlos en cuerpos adultos, es decir con los órganos ya maduros. No estamos hablando de niños ni de adolescentes, cuyo cuerpo no se ha desarrollado del todo, por lo que el equilibrio no es posible. Cada etapa de la sexualidad humana tiene su propia característica.

Realmente todos los sistemas del cuerpo participan en el acto sexual; su coordinación es asombrosa y todo se va sucediendo, simultánea o concatenadamente. El acto sexual produce una verdadera revolución dentro del él, de ahí la importancia de conocer nuestro cuerpo. Las investigaciones que existen sobre el efecto de la sexualidad sobre nuestro cuerpo son múltiples y cada vez más amplias. Veamos algunas de ellas…

 Sexualidad sana  –  Efectos fisiológicos  

Piel / Cabello: Cuando las hormonas sexuales son activadas, las glándulas sudoríparas secretan más agua y aceites, lo que ayuda a hidratar y proteger la piel.  Hasta el cabello se ve con más brillo (por los estrógenos).

Sistema nervioso: La piel nos hace conectar también  con todos los sentidos del cuerpo, ampliando el espectro de sensaciones conjuntas que se retroalimentan y potencian. El contacto con la piel (que tiene 40 terminaciones nerviosas por cada 10 centímetros cuadrados)  crea una relación directa con el sistema nervioso. El sistema nervioso de igual forma participa también en las fases de respuesta sexual de la mujer.

Es principalmente mediante reflejos vegetativos que el sistema nervioso autónomo regula las funciones de las vísceras/órganos (digestivo,…): los reflejos sexuales iniciados por estímulos psíquicos del encéfalo y estímulos de los órganos genitales convergen en la médula sacra y en el varón origina erección, función principalmente parasimpática, seguida de la eyaculación, esencialmente simpática” (Tratado de fisiología medica – Arthur C. Guyton).

Sistema Digestivo: Activa la digestión, mejor peristaltismo, movimiento intestinal, actúa como un ejercicio físico.

El sexo alivia los dolores de cabeza. Cada vez que haces el amor se alivia la tensión de las venas del cerebro.

Circulación sanguínea: Activa la circulación sanguínea que mejorará el riego de las células localizadas en la zona genital de hombres y mujeres. Esta mejor circulación afecta al bienestar celular de nuestros genitales mejorando su estado, su funcionamiento y evitando su envejecimiento y atrofia. Un mayor riego sanguíneo, además:

1. Ayuda al equilibrio vascular (Hay investigaciones que confirman que la velocidad del  flujo sanguíneo es mejor después de la actividad sexual).

2. Mejora la tensión arterial.  Hay estudios que concluyen que, una satisfactoria relación sexual continuada, estabiliza los niveles de tensión arterial, especialmente los casos de hipertensión (tensión arterial alta).

3. Ayuda al corazón, para él los efectos también son fantásticos: el placer en la cama previene el infarto (evita que la grasa pueda tapar los vasos y por lo tanto provocarlo, al haber más fluidez sanguínea).

4. Previene la arterioesclerosis, dolencia caracterizada por el cúmulo de grasa en las paredes de los vasos, causada por la mala circulación sanguínea.

5. El orgasmo va acompañado de la disminución de las plaquetas (células responsables de la coagulación sanguínea). Eso también significa que tiene una acción parecida a la aspirina o ácido acetil salicílico, “afinando la sangre“.

6. El orgasmo también ayuda a proteger contra dolencias cardíacas porque la endorfina liberada relaja las paredes de venas y arterias, facilitando el paso de la sangre y evitando el desgaste de las paredes de los vasos.

Es decir que al mejorar el riego sanguíneo  en todo el cuerpo, acompañado de una mejor oxigenación  (en la actividad sexual participa también el sistema respiratorio: respiramos más y más profundamente), mejora la actividad y funcionamiento celular y sus procesos bioquímicos.

El sexo modifica la química del organismo